El comercio electrónico (e-commerce) ha conseguido romper con las barreras de la geolocalización. Esto ha provocado que muchos negocios online tengan la oportunidad de saltarse las vallas fronterizas para dar a conocer su oferta hacia otros países. El fenómeno no es nuevo, pero sí cada vez más frecuente ahora, ya que los límites territoriales, a menudo, no dan para una expansión de tu negocio.
De todos modos, hay que tener mucho cuidado. Ofrecer tu producto o servicio en otro país no es tan simple como solamente exportar tu web y tu oferta. Para empezar, lo más importante es el público objetivo, la gente a la que nos dirigimos, sean particulares o empresas, no son iguales en todas partes. Es necesario estudiar las costumbres en la que nos estamos introduciendo y descubrir sus gustos, para adaptarse a la realidad local y lograr el éxito o, al menos, si existe suficiente nicho de mercado como para tomar las decisiones adecuadas a priori y no morir en el intento.
También debes averiguar qué tipo de productos son los más aceptados, es decir, si por ejemplo tenemos un e-commerce de ropa, es necesario conocer qué tallas son las más vendidas, qué marcas son admiradas o gustan más, qué tipo de ropa, si es fácil vender zapatos, sombreros, complementos, etc. de forma online, entre otros puntos. Para nada este nuevo target tendrá el mismo comportamiento ni las mismas necesidades que el target del país de lanzamiento.
No es nada recomendable exportar tu web hacia otro país, eso no sirve, sino que hay que crear una nueva web focalizada a este nuevo segmento. Por ello, es necesario analizar qué colores e imágenes se ajustan más a este nuevo público, igual que deberemos analizar las combinaciones de palabras en las que posicionarse y comunicar nuestro mensaje.
Es necesario ser consciente que ninguna zona es igual, y aún diría más, tampoco hay homogeneidad dentro un mismo país, cada uno tiene sus propias leyes, las pasarelas de pago no son las mismas para todo el mundo o incluso tu producto o servicio puede estar prohibido en una determinada zona.
En definitiva, si cuando entramos en una tienda física nos gusta que nos reconozcan, nos hablen en nuestro idioma, o te asesoren en lo que realmente estás buscando, ese mismo feeling también es necesario en una plataforma web, a pesar de ser un medio global. Y por último, pero no menos importante, déjate asesorar por profesionales que conozcan las características del país y sus habitantes.
Sólo en aquellos casos en que encuentres tu océano azul, alejado de la lucha sangrienta de los mercados más maduros y puedas crear tu propia indústria, podrás tratar de “imponer” tu idea al mundo. Si lo consigues, no sólo habrás creado un nuevo mercado, sino que posiblemente seas la marca referente por mucho tiempo del mismo.
Mucha suerte en tu nueva y emocionante aventura.